Una tragedia médica conmocionó a la comunidad internacional luego de confirmarse el deceso de un menor de edad a causa de la rabia humana. El descuido inicial ante el encuentro con la fauna silvestre impidió una intervención oportuna.
El descuido inicial ante la falta de heridas visibles
Un pequeño canadiense de 11 años perdió la vida tras contraer rabia humana al despertar con un murciélago en su rostro durante un viaje familiar a una cabaña en la zona norte de Ontario.
Como el menor no mostraba heridas evidentes en la piel y el mamífero volador volaba de forma normal, los padres del afectado decidieron liberarlo en el exterior de la vivienda sin sospechar el peligro latente.
Por esta razón, la familia no solicitó atención médica de forma inmediata, ignorando que el contacto directo con estos animales representa un peligro extremo para la salud de las personas expuestas.

La confusión en los diagnósticos del personal hospitalario
Casi tres semanas después del incidente, el infante comenzó a manifestar un hormigueo facial intenso, inflamación en el rostro, pérdida absoluta de apetito y severas dificultades para pasar alimentos o líquidos.
Los doctores de urgencias confundieron los malestares iniciales con el virus del herpes e incluso con la parálisis de Bell, mandándolo de regreso a su hogar sin detectar que el virus de la rabia humana avanzaba.
Cuando el estado de salud empeoró de manera drástica con alucinaciones y fiebre alta, el paciente ingresó a terapia intensiva, confirmándose el diagnóstico real mediante una prueba avanzada de laboratorio.
Un desenlace fatal por una enfermedad incurable
El menor de edad perdió la vida tras pasar poco más de dos semanas internado en el hospital, convirtiéndose en el primer caso registrado de esta enfermedad en dicha provincia desde el año de 1967.
Los especialistas explicaron que el patógeno daña por completo el sistema nervioso central de los mamíferos, y resulta letal para el cuerpo humano una vez que se pasa la etapa de incubación.
La única forma de frenar el avance de la afección provocada por la mordedura de animal infectado es lavar rápido la zona con jabón y acudir por la vacuna antes de la aparición de los síntomas.

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