La presidenta Claudia Sheinbaum descartó de tajo que exista un memorando formal donde la Casa Blanca exija intervenir directamente en el país. Ante los reportes periodísticos recientes, la mandataria dejó en claro que permitir operaciones de Estados Unidos en México no es una alternativa viable para su administración. Por el contrario, recalcó que la postura mexicana se mantiene firme frente a cualquier presión externa.
En ese sentido, la titular del Ejecutivo federal explicó que este tipo de intenciones no son nada nuevas. De hecho, la postura de Claudia Sheinbaum ante Donald Trump ha sido clara desde el primer momento en las pláticas bilaterales. Aunque desde Washington insistan con el tema una y otra vez, la respuesta sigue siendo negativa por razones constitucionales.
Por lo tanto, la línea de trabajo con el país vecino no contempla tropas ni agencias armadas en nuestras calles. La mandataria recalcó que las tareas operativas competen exclusivamente a las corporaciones mexicanas. De esta manera, el gobierno federal busca frenar cualquier especulación generada por filtraciones en medios extranjeros.

Soberanía nacional en seguridad y límites claros
Frente a las versiones difundidas sobre supuestos acuerdos secretos, la jefa de Estado priorizó la defensa de la soberanía nacional en seguridad. Explicó que México no va a repetir esquemas del pasado donde se abrieron las puertas a personal foráneo sin control alguno. Así pues, cualquier acción dentro de las fronteras mexicanas corresponde únicamente a las fuerzas armadas e instituciones de seguridad locales.
Por esta razón, la mandataria marcó una distancia muy clara respecto a lo ocurrido en el sexenio de Felipe Calderón. En aquellos años se permitieron despliegues y labores conjuntas con armamento y personal estadounidense en suelo azteca. En contraste, el enfoque de la actual administración descarta por completo la presencia de agentes extranjeros en territorio nacional.
Asimismo, la presidenta apuntó que ceder el mando a agencias externas nunca resolvió los problemas de violencia. Más bien, vulneró la autonomía del Estado mexicano y dejó antecedentes complicados. Por consiguiente, la instrucción para el gabinete de seguridad es mantener la firmeza institucional ante cualquier solicitud que busque reactivar esas viejas prácticas.
Coordinación bilateral con EU mediante intercambio informativo
Ahora bien, rechazar la entrada de personal armado no significa romper los canales de comunicación con Washington. La presidenta subrayó que la coordinación bilateral con EU sigue marchando todos los días de manera institucional. Sin embargo, este esquema funciona únicamente bajo la lógica del intercambio de inteligencia estratégica y datos clave entre ambas naciones.
Dicho de otro modo, si las dependencias del país vecino cuentan con información útil sobre objetivos criminales, deben compartirla por las vías formales. Una vez recibido el reporte, son las autoridades mexicanas las encargadas de planear y ejecutar las intervenciones en el terreno. Por consiguiente, se evitan las operaciones de Estados Unidos en México sin descuidar el combate a los delitos transfronterizos.
En consecuencia, el modelo actual apuesta por el respeto mutuo y la división clara de tareas. Cada nación atiende sus problemáticas con sus propios recursos legales y corporaciones policiacas. Con ello, México demuestra que colaborar no es sinónimo de subordinación ni de ceder facultades constitucionales a potencias extranjeras.
Operativos en la frontera bajo esquema de espejo
Para ilustrar cómo se trabaja en los hechos, la mandataria puso como ejemplo los recientes operativos en la frontera común, particularmente en la zona de Tamaulipas. Frente a reportes sobre supuestas detonaciones dirigidas hacia el lado estadounidense, se activó un protocolo simultáneo. De este modo, cada cuerpo de seguridad patrulló y vigiló estrictamente su propio territorio sin cruzar la línea divisoria.
Por añadidura, este mecanismo de vigilancia paralela demuestra que la cooperación rinde frutos sin necesidad de invasión de competencias. Las fuerzas armadas de ambos países realizan su labor de manera coordinada pero separada físicamente. De ahí que las operaciones de Estados Unidos en México resulten innecesarias cuando existe un trabajo coordinado y efectivo en los límites territoriales.
Finalmente, la jefa del Ejecutivo concluyó que la insistencia del equipo de Donald Trump continuará sobre la mesa durante los próximos meses. Pese a ello, la respuesta del gobierno mexicano se mantendrá inalterable: colaboración técnica e intercambio de información sí, pero intervención de agentes extranjeros armada jamás.
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